LAS AGRESIONES A VIGILANTES EN LOS TRANSPORTES PUBLICOS

CUANDO COMETEMOS UN ABUSO, EL HECHO SALE A LA LUZ Y ESTÁ BIEN QUE SEA ASÍ. PERO CUANDO SUFRIMOS AGRESIONES (Y ES LO MÁS HABITUAL), SE OCULTA
 



El transporte público es el escenario de la mayoría de agresiones contra Vigilantes de Seguridad porque está más expuesto a sufrir las iras de algunos usuarios.

El medio de transporte es lo de menos: las agresiones ocurren igual en el tren, el metro y el tranvía.

Ninguna de las empresas que gestiona los servicios de transporte difunde las estadísticas de agresiones a vigilantes, creen que darles publicidad multiplicaría los ataques. Pero admiten que se trata de un problema serio que, en algunos casos, les obliga a tolerar cierto grado de fraude para evitar nuevas lesiones.

Prueba de esa preocupación es el uso de medidas de protección inusuales en el sector, como son guantes anticorte y chalecos especiales antipinchazos.

Una de las agresiones más graves ocurrió recientemente en un convoy de Renfe que cubría el trayecto entre L'Hospitalet y Vic. Un interventor pidió el billete a los pasajeros y comprobó que dos de ellos no lo llevaban. El trabajador les invitó a bajar en la siguiente estación, pero los jóvenes no lo hicieron hasta que apareció en el vagón un vigilante.

La cosa habría quedado ahí de no ser porque el vigilante tuvo mala fortuna: al bajar al andén, cayó y los jóvenes aprovecharon que estaba en el suelo e indefenso para vengarse.

Con una porra le apalearon hasta abrirle la cabeza, y un trabajador de la estación que salió a ayudarle, acabó con el brazo magullado. Los Mossos han logrado identificar a los agresores, pero los trabajadores siguen de baja.

También recientemente, aunque de menor gravedad debido a que la vigilante iba acompañada de un perro, fue lo que ocurrio en la estación de Poble Sec de la línea 3 de metro:A las seis de la tarde, la vigilante entró en un vagón donde había un hombre "muy alterado". Éste golpeó tanto al can como a la vigilante, y fue reprendido por el resto de usuarios.

La vigilante logró reducir al alborotador sacándolo al andén y dando aviso a los Mossos.
Finalmente el individuo resulto herido por mordedura del perro en partes no vitales cuando intentaba darse a la fuga.

Aunque la mayoría de incidentes tienen que ver con el billete, los vigilantes perciben un cambio de tendencia. "Hay grupos de jóvenes violentos que buscan la violencia gratuita contra el vigilante. Por pura distracción y al margen de que le pidas el billete o no".

Por ello, el sindicato independiente SIPVS-C ha exigido más colaboración de la policía, mayor inversión en personal y más formación para que los trabajadores se protejan mejo

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