La lucha del escolta en huelga de hambre llega al ámbito de la Inspección de Trabajo

El profesional ha perdido 12 kilos desde que inició la protesta hace un mes.

Solicita una reducción de jornada para poder disfrutar de su hija de tres años.

El caso de Raúl Montes, el escolta vitoriano que lleva más poco más de un mes en huelga de hambre al no lograr el permiso de su empresa para poder conciliar su vida profesional con su familia, va camino de romper moldes. No en vano, la reivindicación del vigilante ha logrado mover posiciones e involucrar a los ministerios de Igualdad y de Trabajo.
De hecho, desde el área dirigida por la ministra Bibiana Aido se ha informado que la Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social ya conoce la situación del citado profesional y su lucha por lograr una reducción de su jornada de trabajo para poder disfrutar más de su hija de tres años.

En su momento, la asociación Vigías, que agrupa a escoltas y profesionales de la seguridad en el conjunto del Estado, asumió como propias las reivindicaciones de Raúl y decidió informar del caso al Ministerio de Igualdad. Ahora, éste ha cursado la respuesta a la organización profesional apoyando parte de las peticiones del escolta. 
La misiva, a la que ha tenido acceso este diario, reconoce que el litigio entre el escolta y su empresa, Sabico, es un tema laboral en el que no es competente y que, por ello, ha decidido ponerse en contacto con la Inspección de Trabajo para que sea esa instancia la que determine una posible solución. Cabe recordar que el escolta presentó una demanda judicial hace un año en la que pedía la reducción de su jornada. No obstante, la juez encargada del caso desestimó su demanda aunque instó a la empresa a que, a la hora de hacer valer su poder de organización de los servicios, se guiara "por el principio de buena fe", cuestión que, según Raúl, la firma de seguridad ha incumplido. 
Al parecer, Sabico le ofreció trabajar 15 días al mes en lugar de 17 pero Raúl rechazó esta opción al entender que si seguía en el mismo servicio, en Vitoria, le iba a ser imposible conciliar trabajo y familia, debido a que se ve sometido a jornadas laborales superiores a las ocho horas diarias.

Desde que se pusiera en huelga de hambre, el escolta ha perdido casi 12 kilos y su estado de salud ha empeorado considerablemente. Por ello, desde la asociación Vigías solicita una "resolución rápida" al conflicto para que no conlleve ni indefensión ni merma en la calidad de vida y salud del trabajador. Además, la citada organización ha deseado que finalice esta dramática situación por la que atraviesa el profesional, bien sea por la vía de la subrogación o por la aplicación de un despido improcedente. 

Desde Vigilans-Antis seguimos con el apoyo al Escolta no entendiendo la actitud de la empresa Sabico.Lucha que no ha pasado desapercibida por los diferentes medios de comunicacion que se unen para informar y apoyar en esta situacion a Raul.


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